Desde hace tres años doy clases en el Colegio de Bachilleres, impartiendo las asignaturas de Literatura I y II, pero mi carga horaria se inclina más a Literatura I, puesto que tengo más grupos de dicha materia. Desde el primer día de clases, dejo en claro los líneamientos que se deben de seguir para que no haya ningún problema o mal entendido. Con el paso del tiempo, me voy apoyando con un organizador previo, con el cual indico que vamos a realizar ese día, que actividades y que objetivo es el que tenemos que ver. Explico el tema paso a paso, con apoyo del material didáctico que se preparó para esa clase, se organiza una lluvia de ideas con los alumnos, se anotan en el pizarrón las ideas más sobresalientes, se les reparte el material instruccional para que realicen la actividad programada para ese día, y finalizamos con la tarea, esperando a que lo aprendido en clase lo puedan aplicar en casa.
Siempre trato que las clases sean atractivas para los alumnos, por eso busco ejemplos que resulten divertidos pero a la vez sencillos, para que los estudiantes puedan captar el concepto y no tengan ningún problema. Busco que la clase sea lúdica para ellos y le agarren el gusto a la lectura, con textos actuales y divertidos.
martes, 17 de noviembre de 2009
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